viernes, 15 de marzo de 2013

Escape o utopía

La resolución verdadera, la que necesitamos, es la que cada quien tiene que asumir, un estado de conciencia de sí mismo, de contextos y de objetivos. Es decir, es romper con todos los mapas individuales o colectivos de aislamiento, comodidad, marginalidad que impiden un contacto más verdadero entre todos. Necesitamos aprender a ser creativos con las diferencias y descubrir el valor de las alternativas.
Uno de los grandes problemas es que el dinero ha traído muchos beneficios pero también muchos problemas, entre ellos la superficialidad que produce una gran distorsión sobre lo que somos y lo que queremos. El modelo de desarrollo económico sólo beneficia a algunos países y toma en cuenta unos cuantos aspectos, olvidándose de que todos tienen derecho. Toda persona nacida en cualquier circunstancia, debería sentir que tiene el derecho a que sus necesidades puedan ser satisfechas, en orden justo, con oportunidades iguales. A la inmensa mayoría no les queda mucho como alternativa, excepto resignarse a pertenecer a un tercer mundo, a un país donde educación, vivienda, salud y trabajo no están garantizadas o están mal diseñadas. Debido a esto muchos han aprendido a permanecer indiferentes en su condición de impotencia y frustración y han inventado otros delitos, para poder llegar a ser importantes como los demás. Venezuela, está condenada a que aquí no pase nada, sino lo que unos cuantos interesados quieren que pase. Y a esto nadie le llama democracia.
En Venezuela todo es político: el acontecer y las personas, la vida y los sentimientos. Aquí no es importante si no se pertenece a un partido partido distinguido. En la actualidad política ya suena a contaminación ambiental.
El autor expone que existen siete plagas. La primera plaga es el individualismo donde se toma de Charles Gibson la explicación, este expone que el individualismo americano radica en una forma política, económica y social de mirar al individuo que lleva a la igualdad de oportunidades y a la conciencia social, mientras que el criterio hispanoamericano al centrarse en la dignidad, el honor y el alma, desalienta la democracia y permite al individuo o a un pequeño grupo de individuos, tomar ventajas sobre otros y explotar más que cambiar a la sociedad. Nuestro individualismo es de encerramiento, de inseguridad, de carencia de información y miedo al abandono y a la competencia. La segunda plaga es el parasitismo donde se caracteriza por el típico mapa de “sálvese quien pueda..” donde se mantiene al importante en el poder mientras los otros esperan que se les reconozca. La tercera plaga: la no cultura del trabajo, donde todos quieren ser mantenidos y realizan todo tipo de excusas solamente para no trabajar o no trabajar el horario completo. La cuarta plaga es la burocracia, esta ha matado la productividad en las empresas del Estado que como son del Estado pertenecen a quienes manejan a su libre entender, creándose unos profesionales que ganan poco y ostentan mucho. La quinta plaga es la justicia mediatizada, que explica como la justicia se ha vuelto un lujo en vez de un servicio como es debido. No existe justicia, ni juez, ni juicio sino más bien mucho desamparo, mucha truculencia y mucha sinvergüenza. La sexta plaga es la culpa, siempre se ha hecho difícil encontrar los responsables o el responsable, ya que la culpa siempre la tiene el otro, pero como el otro no existe esto queda a la deriva. La última plaga es el pensamiento marginal; la marginalidad es una manera de pensar y de existir del venezolano, haciéndonos estar muy lejos de donde queremos estar.

Contraparadoja

Sin duda alguna actualmente existen dos países. El primero mayoritariamente marginal, es decir, los que no hacen nada y simplemente esperan todo del gobierno, aquellos que con poca valoración personal y que con mucho resentimiento aprendieron a sobrevivir a costa del gobierno que se lo tiene que dar porque ellos son pobres, sin padre ni madre; en vez de surgir por ellos mismos. Y el segundo es el de los venezolanos que se levantan cada día con ganas de trabajar, de surgir, de ganar más, de hacer cosas diferentes, de hacer un país nuevo, más ético, renovado, con un futuro digno para sus hijos, pero con todas las dificultades del mundo, y aun así siguen luchando por seguir y por salir adelante.
Lo que hay que aceptar es que Venezuela somos todos los venezolanos que hemos nacido en esta cultura de mentiras, de dobles estándares, de apariencias de persona importante, de promesas para no cumplirlas, pensando que aquí estamos de lo mejor. Aquí nadie es culpable porque nadie asume las reglas del juego, aquí hay leyes para ser violadas y si se mantienen es con las condiciones que imponga el que gobierna.
El problema se siente por mapas aprendidos en el manejo de quien es el otro, en otras palabras, queremos que el otro sea como yo impidiéndole la autonomía o la independencia. Nuestros mapas nos hacen poco aptos para una democracia de proceso, donde cada persona sea quien es y que asuma las responsabilidades de su vida. 
La realidad es que el venezolano viviendo en el contexto social donde estamos, es decir, nuestro país, se vuelve loco porque entre tantos dobles vínculos no termina sabiendo quien es, ni que quiere, ni a dónde va y mucho menos con quien cuenta. Esto nos hace estar a la deriva por así decirlo, y el sistema no ofrece ninguna garantía sino la de colapsar; a esto es a lo que nos referimos con el termino marginalidad.
A raíz de todo esto se llega a la conclusión de que el venezolano típico, es decir, cualquiera de nosotros, se protege dejando de creer en lo que sigue creyendo, no teniendo mucha idea de lo que cree, ni mucho menos teniendo en claro en que país vive o quiere vivir.

Democracia o marginalidad

Según el autor, “la democracia es progreso, desarrollo personal, plenitud de energía en un sistema compartido por todos, con conciencia de derechos  responsabilidades, de totalidad y de comunidad. Y marginalidad es el individualismo, el aislamiento, la miopía de muchos sin visión, ni objetivos”. Sabiendo esto podemos ahora realizar la pregunta que muchos venezolanos nunca se han detenido a hacerse, ¿Democracia o marginalidad?... la gran mayoría de los venezolanos creen en el gobierno implantado que se hace llamar “democrático” , mientras el resto que no lo comparte o simplemente no le presta atención se queda al margen y hace caso omiso a esto, como si la forma de gobierno implantada en su país no le influyera en nada. A estos venezolanos muchos son los denominados “cómodos” , que en vez de querer aportar ideas a su país, ayudar o fomentar nuevas ideologías, se quedan al margen, dejando que los demás decidan o se hagan cargo de la situación del país.
La democracia de Venezuela siempre se renueva en cada proceso electoral, donde cada candidato lanza su candidatura con el típico discurso de “libertad e igualdad, trabajo para todos” sin importarle si su discurso de verdad tiene coherencia y más aun sin importarle si él mismo cree en lo que esta diciendo, mientras que el venezolano acostumbrado sigue este ideal sin saber si realmente es democrático o no. ¿Pero en donde se refleja la marginalidad?, un claro ejemplo de esto es el típico mapa del individualismo, su carencia de conciencia social, su ausentismo político, su sin sentido histórico; con esto viene lo que significa la carencia de un contexto social democráticamente organizado.  Actualmente cada uno tiene que ingeniárselas para ser su propio medico, su propio policía, su propio maestro, su propio gobierno, debido a que lo que se ve ahora es que nadie importa a nadie. Ya basta de que nuestro país se encuentre de esta forma, si queremos otra democracia hay que asumirla con conciencia. Ya basta de ver al pasado, hay que ver el presente y el futuro, ya que el pasado no lo construimos nosotros. Hay que cambiar de actitudes, de valores y mapas, y empezar a plantearnos formas que nos hagan salir del individualismo del típico: “quítate tu pa ponerme yo”, y así avanzar. Los venezolanos deberíamos darnos cuenta que nuestro país puede llegar a ser una nación si se lo proponen y si se crea una unión.
El autor nos indica que el 80% de la población venezolana es marginal, pero no en el sentido socioeconómico sino en la conciencia de sí mismos, mientras que el otro 20% son los venezolanos que atienden sus necesidades que no necesita de padres postizos ni de gobiernos populistas, lucha y sale adelante en cualquier terreno; este 20% es quien mantiene vigente al país, dándole color y creando la convicción de que aún hay esperanzas para nuestra sociedad.

Confrontación


El abandono en nuestro país se ve en materia familiar, donde uno de los padres abandonan el contexto familiar. Por ello desde que se es pequeño el venezolano ha aprendido desde su abandono a abandonar. Esto quiere decir que el venezolano abandona porque lo aprendió y lo sufrió desde niño. Esta no es la simple decisión de irse de la casa o de abandonar a su pareja, esta es la decisión de no querer saber mas nada de los hijos, de no ocuparse de las responsabilidades que implica tener un hijo. Lo típico que se realiza para manejar la situación del abandono es la mentira, sobre todo cuando los niños son pequeños. Se acostumbra a no informar acerca de lo que esta ocurriendo porque piensan que los niños no entienden. Mezclando un problema de pareja con la verdad haciéndole creer al niño que la separación también va con el, diciéndole por ejemplo, “tu papá nos abandonó” o la mas común “tu papá no nos quiere”. Lo que las personas no toman en cuenta es que un niño desinformado es un niño vulnerable. Los niños abandonados retienen el poder del triangulo roto, dejando a todos los demás impotentes, sin saber que hacer. Por otro lado se encuentra el abandono de los niños que pasan a ser adoptados; tanto los padres adoptantes como las agencias se olvidan que estos niños no son objeto para regalar, si no personas en desarrollo que necesitan la información correcta para crecer y desarrollarse normalmente. Nada le hace tanto bien a un niño como la verdad, así sea dolorosa porque nada le hará tanto daño como una la mentira. Los nuevos padres, los de corazón creen que el amor lo puede todo y lo cura todo, pero esto no es así en el momento de la mentira. El miedo a hacerle daño al niño, a que sepa la verdad, a quedarse sin hijos, son malas protecciones.
Los mapas y las paradojas. Cada persona maneja los eventos desde su archivo de mapas adquiridos. Y a su vez cada evento se organizan nuevos mapas que le permitirán, mantener su organización interna. Por esto es que cada mapa tiene atrás de este un evento. Para el venezolano todo lo que le sucede es personal, intimo, esto nos quiere decir que el venezolano se siente dueño y víctima de cuanto le sucede, aunque busque por todos los medios posibles salir del atolladero. El mapa es la unidad de información, y esta se ha creado desde hace mucho tiempo. Estos mapas están arraigados en el venezolano desde hace muchos años por tradición. En nuestro país un mapa familiar, organizacional y social es el de no informar, y esto se algo que ha estado y estará arraigado en nuestro Estado por tradición y porque simplemente a cada padre y cada niño que nace se le enseña así y creen que esto es lo correcto. Cada persona copió el mapa del padre, de los amigos del padre, de sus amigos, etc. Uno de estos mapas se ve en la mujer; la mujer crece con la conciencia de sus atributos, se entrega con la esperanza de ser la única, la exclusiva, la verdadera, aunque su vida se deslice, sede ante el hombre, ante el esposo, ante los hijos para sentir que no lo pierde todo. Otro ejemplo claro y que actualmente es muy notorio en el mapa del venezolano es el divorcio, esto se refiere a que los hijos de los divorciados terminan con el mapa de tener mucho poder en la relación de pareja, esto simplemente quiere decir que los hijos terminan rompiendo parejas o uniendo parejas, dependiendo de los intereses que se usen. En la actualidad es más que evidente que el venezolano está acostumbrado a la tradición y que no cambiara los ideales que se impusieron una vez. Sin importarles quien creo ese mapa, ellos lo seguirán, porque si a ellos se lo hicieron ellos deben hacerlo. Esto es completamente algo erróneo debido a que cada sociedad debería mejorar y progresar, no quedarse estancado en algo que se impuso hace mucho tiempo.

Diagnóstico


Venezuela es un país marginal. Al decir esto se refiere que Venezuela esta al margen de haber perdido la conciencia de sí, sin definición de sí mismo. A través de estudios se ha podido observar que el 80% de la población venezolana proviene del abandono, teniendo problemas en el triangulo familiar, con padres ausentes y sin comunicación, notándose también que esta es una sociedad machista por así decirlo. Además la crianza de la mayoría de los niños del país queda en manos de las señoras de servicio mientras los padres se encuentran metidos en su importancia, en su ignorancia o distraídos en sus limitaciones. Esta marginalidad no solo se ve expuesta en esto, si no también en las parejas donde el hombre cree tener el poder sobre la mujer, este piensa que tiene el derecho a maltratarla, golpearla, abandonarla por otra, y a la vida familiar dejando a los niños para que la madre se encargue ya que ellos consideran que el hombre pertenece a la calle y es para la calle. En la realidad venezolana tristemente se nota como nuestro país es un pueblo marginado. No solo en el punto de vista socio-económico si no también en el punto de moral y ética. La marginalidad es la manera de pensar, de ser, de existir y el venezolano se ha arraigado a costumbres erróneas que lo hacen estar completamente marginados. En Venezuela esta es nuestra paradoja esencial “somos ricos para ser pobre, tenemos todo para no tener nada”. En la sociedad es muy difícil cambiar estas conductas, son pocas las familias que se mantienen unidas y crian ellos mismos a sus hijos. Las generaciones se van creando con los mismos ideales, ya que los niños maltratados son los mismos adultos que posteriormente maltrataran a sus hijos ya que esto se ha vuelto una cadena debido a que la gente piensa que esta bien esta conducta y que las cosas deben se así.
Venezuela es un país desinformado. En nuestra cultura se ha acostumbrado a que el otro no debe saber la verdad. Por ejemplo, el padre la niega a sus hijos, el médico a sus pacientes, el gobierno al pueblo, el periodista a su lector. Esto nos demuestra que el venezolano descalifica la capacidad del otro para entender y manejar la información. La realidad de nosotros es que nadie informa debido a que realmente a nadie le interesa que el otro este informado. Se vive bajo mentiras por miedo a las consecuencias que pueda traer decir la verdad. El país no debería de guiarse por esto; ocultan la verdad por miedo, por ejemplo, si para tapar un hueco es tanta la burocracia, ¿qué pasaría cuando sea algo un poco mayor?.
Venezuela es un país sordo. Una característica de nuestro país es que nadie escucha. Los venezolanos estamos acostumbrados a traer personas del exterior que con su mal castellano vienen a exponernos lo mismo que un venezolano preparado es capaz de explicar con un mejor acento y a un precio más económico. Entre los mismos venezolanos se ha generado la idea que ningún venezolano sabe y que no debe ser escuchado, sin importar cuan preparado este. Una de las malas costumbres del venezolano es no escuchar porque simplemente a ellos nadie los escucha. ¿Cómo podrá salir adelante un país que no escucha a sus propios habitantes? ¿Cómo un  país saldrá adelante si no confía en el potencial nacional que se ha preparado durante muchos años?. En estos momentos es cuando más el país necesita aprender a escuchar, a escuchar al otro y respetar los distintos ideales.
Venezuela es un país sin liderazgo. En este país se puede decir que los políticos llamados “lideres” han fracasado. Tenemos un liderazgo excesivamente tímido y limitado por imposiciones de afuera y amenazas de adentro. Un liderazgo que le teme a la protesta callejera, a un aguacero, a un cuestionamiento de las masas. El venezolano durante estos años ha tenido una idea errónea de lo que significa un líder. Un líder es aquel que posee competencias de valoración personal, en el manejo del riesgo, en la comunicación y sobretodo en la capacidad negociadora, el que posee presencia y visión a un futuro en un país para el derecho, el trabajo y la justicia. Nuestro país debería cambiar su forma de elegir a los lideres, se debe empezar a ver el curriculum de cada cual que se postula a ser un líder, para asi ver si tiene las características necesarias y esenciales de un líder.
Venezuela es un país de cómplices. En Venezuela hay una corrupción en todo sentido, todos son testigos de lo que pasa y nadie lo denuncia porque por ser un familiar o un amigo esta bien que eso suceda. Por ejemplo, se ha acostumbrado actualmente que cuando se necesite un papel importante bien sea cedula, pasaporte, licencia, etc , te lo harán imposible pero si pagas al gestor, usas la palanca, entre otros, todo se conseguirá. ¿Cómo un venezolano se puede quejar de la corrupción si ellos mismos son los primeros en ser cómplices? .
Venezuela es un país sin justicia y sin democracia. Actualmente da lo mismo tener ley que no tenerla, ya que esta no se cumple. La verdad es que vivimos en un estado donde nos sentimos afortunados si somos de los privilegiados que podemos entrar y salir irrespetando las reglas establecidas. Todos afirman la igualdad de todos los ciudadanos en sus derechos, oportunidades y responsabilidades pero esto no se practica. La democracia consiste en la libertad para ser diferente y expresarse diferente. Esto se puede observar en las escuelas y universidades están llenas de maestros y profesores que exigen a sus alumnos pensar como ellos, y memorizar lo dicho, en el país las personas piensan que graduarse significa tener una gran capacidad de memorizar, copiar y complacer al profesor.

Venezolanos

Como última pieza del rompecabezas, o mejor dicho, el pegamento que puede hacer que los temas anteriormente mencionados se unan firmemente, tenemos el espíritu del venezolano. Es aquello que nos caracteriza, es lo que nos define como población de un país y va desde el humor hasta el alma pasando por lo mágico y lo religioso.

Los venezolanos somos lo que somos y hemos llegado a ser gracias la historia, los hechos que sucedieron en el pasado que en el hoy trajeron consecuencias, bien sean positivas o negativas. Esa historia es algo que no se puede modificar, como dicen “lo hecho, hecho está” y así es, de ahí no hay para donde agarrar, sin embargo en la historia participaron numerosos personajes, hayan destacado o no, hubo quienes no participaron de manera activa pero si de manera pasiva mediante la presencia y observación, y es por eso que cuando se habla de historia se puede hablar desde diferentes perspectivas, sin embargo la historia es una sola, es igual a pesar de las percepción que cada individuo le dé. Los hechos históricos del país no se pueden modificar pero sirven de referencia, de guía y de experiencia para seguir adelante y seguir evolucionando como sociedad y como país.

Por ejemplo, todos formamos actualmente parte de lo que será la historia del país con respecto al fallecimiento del presidente Chávez aunque no salgamos en los medios de comunicación o destaquemos en ella en un futuro, además cada quien tendrá su perspectiva del hecho sin embargo el hecho es el mismo, colectivamente un solo hecho histórico, la muerte del presidente; la óptica que cada uno adopte debe ser respetada e individualizada.

Como se dijo en anteriormente en otra publicación, el venezolano se ha caracterizado por el ensayo y error a lo largo de su historia política, social y económica. Sin embargo, durante estos 200 años de independencia, de historia propiamente documentada, siempre la esencia del venezolano se ha mantenido, aunque se haya podido sufrir de ciertas modificaciones por que como todo evolucionamos y nos desarrollamos como sociedad, sin embargo, nos hemos caracterizado por ser demócratas y estar siempre a favor de la democracia.


Esto nos lleva a cómo definir un país, y no solo se define por su territorio y características territoriales, de hecho se define por su gente, por su población, por su economía, sus relaciones con otros países, lo que sucede propiamente en el país con respecto a la cotidianidad, todo esto. En sí, lo que define a un país es todo lo que se ha venido hablando hasta el momento. La inseguridad, la falta de cumplimiento de leyes, la falta de salubridad, el deterioro económico, la devaluación del bolívar, el irrespeto a la propiedad privada, la dependencia del petróleo, la pobreza, la situación de infraestructura y demás, hablan muy mal del país, lo definen como atrasado con respecto al siglo XXI, un país subdesarrollado y no en vías de desarrollo como tienen a decir los oficialistas del gobierno. En vías de desarrollo seria un país donde se esté invirtiendo en materia de educación, de cultura, de infraestructura, de seguridad, turismo y demás. En el país esa inversión no se ve, el ingreso del petróleo y el PIB no pareciera estar siendo debidamente aprovechado y los convenios con otros países a los que se les regala el petróleo prácticamente a cambio de servicios que podrían producirse en el país están más bien endeudándolo más y deteriorando aun más la economía. Entonces claramente se ve como lamentablemente Venezuela se puede definir como un país subdesarrollado debido a que se ha quedado rezagado con respecto a otros países y con respecto a lo que se está dando a nivel mundial.

Normalmente el venezolano posee buen humor, de hecho se dice que de todo le busca lo cómico, lo humorístico y la vuelta, es decir, a todo le saca un chiste, hasta al hecho más nefasto le busca el lado gracioso del asunto. Pero no todo puede ser una broma o un juego permanentemente, hay que ver las cosas con seriedad y actuar con objetividad ante las respectivas situaciones. El venezolano no suele ser flojo y lo ha demostrado. Además no es excluyente y también se puede comprobar. No se imponen religiones, cada quien posee su culto, e incluso con respecto a nacionalidades, muchos extranjeros en su época inmigraron a Venezuela en la época donde era atractiva para los extranjeros y muchos fueron cordialmente recibidos a permanecer e incluso a obtener la nacionalidad venezolana. Los venezolanos suelen ser muy cordiales y así son vistos por el resto del mundo.

Entonces para concluir, superar la situación que hoy en día afecta al país no es fácil pero tampoco imposible y ahí es donde debe entrar en juego el alma del venezolano, que últimamente se ha mostrado pesimista, sin esperanza, resignado y hasta indiferente ante los acontecimientos. Muchos se quejan de la situación o no están conformes pero tampoco hacen algo para que mejore y se tiene a pensar en el beneficio individual en vez del de la sociedad, por ejemplo, muchos estudiantes al resignarse y desesperanzarse con la situación del país prefieren buscar crecimiento y oportunidades en el extranjero ejerciendo sus carreras, simplemente porque no están conformes con lo que sucede en el país y no tienen fe ni confianza en el futuro. Muchos de esos son lo que se quejan de como esta Venezuela y no hacen nada, optan por irse a otro país pensando en su propio futuro y calidad de vida, lo cual no está bien. Pero como un país pretende progresar si la gente dedicada, las personas con potencial se van del mismo. Es algo complicado. Los venezolanos deben cambiar esos esquemas de pensamientos que se han ido asentando en la mentalidad hoy en día, el trabajo, el esfuerzo, la constancia y la perseverancia son los valores que pueden hacer que una persona progrese individualmente y visto a grande escala, varias personas progresando en un país como sociedad hacen que el país progrese, así es como funciona o debería funcionar. Entonces la idea no debería ser desertar el país en busca de mejor vida por fuera sino hacerla en el país, siendo perseverante y optimista con que si cada quien aporta su esfuerzo y pone de su parte el país podrá progresar.


Cultura

El ámbito cultural en Venezuela no ha sido de gran polémica últimamente, de hecho se puede decir que está bien y que el venezolano tiene ese sentido cultural y de pertenencia en cuanto a cultura, sobretodo la gastronómica, a pesar de ser caracterizado varias veces por ser transcultural al adoptar características de otras culturas fácilmente sobre todo con la música. Normalmente se evidencia más que todo en los jóvenes en el ámbito musical, cuando se rehúsan a escuchar música instrumental o popular venezolana.


Sin embargo, apartando todo eso, la cultura en Venezuela ha persistido y a pesar de progresar u obtener el éxito económico-profesional sigue intacta. Los sistemas de orquestas nacionales han ayudado a numerosos jóvenes a salir del mal camino, de las drogas, el alcohol, la delincuencia, etc, a través de la educación musical como medio de surgimiento e inculcación de valores. Actualmente se posee uno de los mejores sistemas de orquestas nacionales ya sea infantil-juvenil o profesional. Sin importar las inclinaciones políticas el sistema de orquestas de Venezuela se ha destacado alrededor del mundo y el directos Dudamel por ejemplo también es mundialmente reconocido, es algo de lo que los venezolanos nos sentimos sumamente orgullosos. Por otro lado el deporte, como anteriormente se menciono, que ayuda a la unión sin importar inclinaciones políticas, sin importar diferencias, al fin y al cabo somos una sola selección, la venezolana, vinotinto. Al igual ha pasado con la música popular.



En las artes escénicas se puede observar como el teatro y el cine venezolano ha marcado a la sociedad con todo tipo de tramas y temas, mejorando cada vez. Numerosos artistas venezolanos son llamados al exterior para protagonizar novelas, películas o teatros. Realmente hay calidad en Venezuela, hay cultura y hay capacidad de surgir. En el país se debe comenzar a escribir una obra donde todos seamos los protagonistas y la trama sea el desarrollo del país, y de poder se puede, juntos como uno solo, como venezolanos.

Los libros por su parte se han caracterizado por reflejar metáforas de la cotidianidad que se vive en sobretodo en el ámbito político, servirán de referencia para el futuro cuando se quiera saber la situación del país en este entonces como el de Colette Capriles “La revolución como espectáculo”, los de Axel Capriles “La picardía del venezolano” y “Las fantasías de Juan Bimba”, el de Ana T. Torres “La herencia de la tribu”, entre muchos otros. Además, varios autores son reconocidos en el extranjero e incluso obtienen negocios o logran publicar su libro en editoriales extranjeras. Por ejemplo Rómulo Gallegos, Alberto Tyszka, entre otros. Incluso han sido merecedores de premios reconocidos como por ejemplo el Premio Iberoamericano de Literatura, así como se creó el Premio Rómulo Gallegos en honor al político y escritor. A su vez, los pintores también han sido reconocidos internacionalmente con sus obras y pinturas. Lo que demuestra que en sí, el venezolano se ha destacado en cuanto a su cultura y su dedicación en esa área.  

Sin embargo hacen falta museos, hace falta hacerle mantenimiento a los que ya están construidos. Se necesita que haya aun más centros de esparcimiento cultural, más centros del sistema orquestas y continuar con el desarrollo del cine, con la inversión y la dedicación que se le ha puesto al ámbito cultural. Eso nos hace venezolanos, nos caracteriza y enorgullece frente a los demás. El ámbito cultural en si está bien pero puede estar aun mejor. Mas museos, mas presupuesto para cine venezolano, mas núcleos de orquestas, mas interés por parte de la juventud. Como dice Hector Manrique, actor y director de teatro: “La UNESCO propone como mínimo un presupuesto de 4% del PIB para la cultura; aquí estamos en el 0,37% del PIB”. (P. 379).